Wednesday, December 20, 2006

calamidades decembrinas

al rizo frontal que cayó sin gracia aquel 19 de diciembre sobre tu cordura,
a la asfixia de Chuck Palahniuk

para escucharse con aphex twin… o belle&sebastian a falta de…

Tengo malas noticias para todas aquellas mujeres que siguen creyendo que el amor es más importante que la estabilidad:
de acuerdo con el mundo, se equivocan.
Por favor,
llámenme.
Las demás pueden ir de compras a disfrutar de los ofertones en el Palacio.


Odio diciembre.

Mucho.

Mes de un aguinaldo bulímico que de manera presta y rauda devolveremos antes de que termine la primera quincena. El sistema debe continuar.

Mes de camaradería tan profunda como mi cenicero de Miró. De fraternidad para con tus hermanos de credo y por lo tanto de implícita alienación de todo aquel hereje que pertenezca a otro credo. O peor aún, que carezca de tal. “Hipocresía católica” no es la frase más atinada, pero es la primera que me viene a la mente.

Horadado con dos asquerosas festividades religiosas, la una le lleva mariachis a un lienzo en homenaje al triunfo de la fe católica sobre la indiada, la otra celebra el milenario cumpleaños de un dios que ya sabían venía a morir por ellos. Que les pide que se dejen joder a gusto, poniendo la otra nalga. Apenas en tres meses, celebrarán su muerte de nuevo. Y en el inter, se comen su cuerpo. “Perverso” puede no ser la palabra más atinada, pero es la primera que se me ocurre.

Mes en que el pueblo teófago por excelencia se da la mano y apoya al prójimo donando al teletón y enviando postalitas navideñas (tradición imperial bretona) dibujadas por pintores sin manos. Léase también: con las patas.


Las primeras dos semanas son sin falta un período de sobremarcha de motores al punto del desviele para terminar todo aquello que no se hizo en seis meses. En las dos segundas sucede algo curioso: el motor híbrido del mexica se modifica de manera que sobreviva hasta el seis de enero a base de puro alcohol. Léase también: fermentación alcohólica aeróbica facultativa.

Durante la segunda semana, ocurren todos los convivios navideños laborales y de oficina. El pretexto perfecto para que el jefe tenga oportunidad de embriagar a la joven secretaria que a su vez busca un aumento desde septiembre. El macho de la especie Mexica officinalis del Valle de México denota su jerarquía con humillaciones socialmente aceptadas para sus coespecíficos. Léase también: complejo de inferioridad de toda una clase social.

Diciembre. Mes de invierno en que se supone que cada vez que uno de tus colegas de trabajo tosa en tu cara mientras te da “tu abrazo” tu sonrías de regreso y le apretujes cual si en realidad te doliera dejar de verlo un par de semanas.

Mes de cambio de presidente. Mes panista en toda su extensión: religioso y mercantil. Mes en que la nueva cámara demostrará su inutilidad determinando su propio sueldo antes de irse de vacaciones. Mes en que, como dijo pi, el último día de vacaciones debes correr a la facultad a conseguir lo que quede de pareja para sobrevivir tres semanas de frío y soledad. Léase también: lo que sea. Léase también: un biocobertor a tiempo evita un mal arrepentimiento.


Patético diciembre que celebra, ante todo, el triunfo del sistema neoliberal a través de la corrupción del hombre mediante la exacerbación del consumismo y la imposición de necesidades artificiales. Mes de malls abarrotados de vacuas cuarentonas pudientes que intentan llenar su vacío matrimonial y su falta de autorrealización con el clásico par de botas, al tiempo que corrompen a sus propios vástagos quinceañeros imberbes inculcando la cultura de apariencias y posesiones materiales. O que, ¿no resulta curioso que este mes de valores humanos y familiares sea también el de mayor consumismo?

Diciembre. Para mí, siempre ha sido el mes en que menos me siento parte del mundo real. Es decir… ¿porqué están todos tan contentos si al hacer una revisión del año siempre se está invariablemente m
ás jodido que antes? El veinticinco de diciembre como ejemplo culminante: en nochebuena todos se encuentran tan emocionados por desilusionarse en la mañana de navidad. Opio masivo. Léase también: religión. “Autocomplacencia” no es la palabra correcta, pero es la que me viene a la mente.

Al menos yo no puedo dejar de preguntarme… ¿cómo es que después de noviembre, mes de muertos mesoamericanos, le sigue una festividad extranjera corrompiente y carente de fondo? El 30 de noviembre mi pensamiento es siempre el mismo: soy un oso. Un grizzly o algo así. Sé que viene el inverno. Y diciembre. Es hora de hibernar. Tragar más allá del hastío durante noviembre y dormir acobijado en mi propia grasa en el subsuelo mientras arriba el lavado de cerebro se denota efectivo y se abrazan y bailan y cantan y hacen como si sus vidas no fueran una mierda. Despertadme ya que llegue su cruda, cuando recojan los tepalcates de su patio trasero, cuando en el silencio solitario de la casa del día siguiente solo suene el frío choque de botellas de cerveza vacías, cuando el aire enrarecido de cigarro sea forzado a través de ventanas demasiado pequeñas, cuando el crédito se haya terminado y echen mano de sueldos aún sin cobrar, cuando la persona en la cama a su lado y carente de ropa interior perspire alcohol y resulte ser su tío, cuando se den cuenta que los propósitos sin cumplir son los mismos desde hace seis años.

Diciembre. El mes más feliz del año. Mes en que uno coge sólo para quitarse el frío. Mes en que uno sonríe muy a su pesar y abraza a aquella tipa que no le acaba de convencer, pero cuya presencia disminuye la obscura soledad que uno mismo irradia. Mes en que uno se descubre sin amigos ni familia. O peor aun, con ESOS amigos y ESA familia. Léase también: Diciembre, ese mes en que no se aplica eso de más vale solo…

Diciembre, ¡el mes que registra más suicidios en-el-mun-do! “
Irónico” no es la palabra correcta, pero es la primera que me viene a la mente. Léase también: diciembre, mes de amarrarse una piola al cuello. Léase también: mes de sentir que las ventanas son suficientemente grandes para atravesarlas. Léase también: mes de practicar fellatio al cañón de una escopeta. Léase también: mes favorito para preparar cocktails de calmantes. Léase también: mes en que el incremento de venta de navajas de afeitar se encuentra correlacionado con el incremento en renta de bañeras. Léase también: mes en que los dedos húmedos del hombre buscan con más frecuencia el agujero del socket de un foco.

Lo que, a la española, me caga los huevos de este mes, es que a uno no se le permite llorar. Está como que “
out”. Se supone que es un mes de felicidad y calor fraternal, y por lo tanto a nadie se le permite estar solo. O al menos expresar soledad o melancolía. “Represión” no es la palabra más precisa, pero es la primera que me llegó a la mente.

Yo siempre me enfermo y luego me deprimo. O viceversa. Depende que tenga más: frío o soledad. Ahora estoy enfermo.

Diciembre, ese mes en que por primera ves traté de refugiarme en tus ojos y sólo encontré el reflejo de las marquesinas y anuncios luminosos de aquella plaza. Diciembre, ese mes en que te guardas el rompimiento hasta que salga el sol de nuevo. Diciembre, ese mes en que no puedes decir “
ya no te quiero” aunque ya no te quiero. Diciembre, ese mes en que la masturbación se vuelve una actividad de intercambio de regalos y pierde su chiste en el baño. Diciembre, ese mes en que no se si me duele extrañarte o no extrañarte.

Diciembre, igualito que como aquella pared cálida que nos gritaba desde Washington She needs you more than she loves you. Diciembre pues, ese mes en donde repulsivamente las necesito más de lo que las amo. Y a mi también… “
Patético” no es la palabra más adecuada, pero sí la que mejor se aplica.


angie, i kind´o miss you these days…

5 Comments:

Catastrofismos...y no tanto said...

Hola, vine a agradecer tus visitas y mensajes en mi blog y a buscar màs coincidencias... je.
Gracias por el link y ya tienes el tuyo en el mio. Regreso pronto. Besos!!

LabJournal said...

no mams german no has entendido el esiritú navideño? se trata de conseguir mas regalos intentando regalar los menos y lo mas barato!!!! viva el consumismo!!!!!!!!

Daemios said...

Cata... (asi se llamaba mi abuela, por cierto) gracias por pasar y espero te encuentren algunas coincidencias. Siempre da nervios que te lean las tripas, asi que enjoy...

Eddy... no se... te voy a hacer un google bombing en "ñoño" ahora qe me diste la idea! apenas me depositen les caigo en cuerna... mientras, si no tienen nada que hacer el after del 31 pues càiganle a la casa de todos, que será refugio de Parias antinavideños.... con vinito y quesitos...

Nadia said...

Hola. Se escribe kinda, no kind'o... ja, pretencioso, como yo. Pero la gente cae, y cree que somos lo que pretendemos. Siempre que alguien pretende ser algo, con suficiente pretensión, logra que la gente crea que somos lo que pretendemos. Sólo unos cuantos sabemos la oculta realidad. Por ejemplo yo, si no fuese quien soy, y tú sabes quien soy, me lo creía todo, y hasta te escribiría algo interesante para que pensaras que también soy lo que pretendo... En fin, me gustan tus cuentos. Me gustan tus pretensiones. Me caes re bien. Gracias por tus pretensiones, me han sido de utilidad para formar las mías. Sabes a qué me refiero. A fin de cuentas, en esta sociedad, todo se queda en pretensión. Besos, Monster.

Daemios said...

ja... !no saben lo que significa este post! (ego-tripping)

pues yo no pretendo quererte, mi querida sorella... si te quiero bien neto.

...y sorprendentemente, cada día me caes mejor.

Te mando un zape